Nació en Piruaj Bajo y fue testigo de los cambios de una comunidad donde durante décadas no hubo televisión, electricidad ni escuela. Desde los partidos escuchados por radio a pilas en 1978 hasta las caravanas por la tercera estrella, Antonio Romero repasó cómo se vivieron los mundiales en uno de los rincones más aislados del norte santiagueño.