Nos vendieron que la velocidad es éxito y que la duda es un error. Pero si le entregamos a la «Voluntad Artificial» la incomodidad de la hoja en blanco, nos agarra «indefensión aprendida». La máquina te ahorra el sudor, sí, pero la angustia de no saber qué decir es el único gimnasio donde se entrena tu mente.