6/9 Serie. Lujuria es el pecado del exceso. Pero, ¿y si el pecado ya no es exceso de sexo sino lo contrario? En una sociedad egoísta suplantamos al otro por uno mismo. Aún peor, en una sociedad de idiotas digitales reemplazamos al otro por un algoritmo frío sin ánima. ¿Nuestra condena? La soledad.