El cofundador y director de la Fundación Gabo reconstruye cómo nació, de una conversación nocturna con García Márquez, una de las instituciones más influyentes del periodismo latinoamericano. Recuerda su amistad con Tomás Eloy Martínez y su visita a Tucumán. Reflexiona sobre los desafíos que plantean la tecnología, la propaganda y el avance del autoritarismo para una profesión que necesita recuperar la confianza de sus audiencias. “Estamos obligados a ser mucho mejores que en cualquier otro momento de la historia del periodismo”, advierte.