OPINIÓN | Es tan conocido que todos saben quién es. El fantasma de la milanesa de Tucumán tiene nombre, apellido y apodo. Debajo del pelaje característico que tiene en la cabeza están sus ideas. Y entre sus grandes ideas, como una sanguchería descuidada, el humo. Es encantador. A muchos tucumanos les cae simpático. Y a otros no. Cuando agarra el micrófono, siempre sonríe. Cuando se apagan las luces, a veces no. | Por Alfredo Aráoz