ANÁLISIS | Hay técnicos que, al llegar a San Martín de Tucumán, recién se dan cuenta de lo que significa estar del otro lado. Ya no son el DT visitante: ahora visten los colores rojo y blanco. Y no se trata solamente de un club grande, sino de una institución atravesada por la historia, por una herida que todavía no termina de sanar. En Ciudadela se vive y se respira por el Ascenso. |