Tras tres jornadas de intensas pericias psiquiátricas, los expertos del CIF y la querella coincidieron en que el acusado actuó con plena conciencia. Describieron a un hombre de personalidad narcisista, con una marcada «anestesia emocional» y una estrategia de manipulación y ocultamiento para eludir su responsabilidad en el femicidio.