OPINIÓN | El dirigente libertario tucumano construye buena parte de su discurso cuestionando “la casta”, los gastos de la Legislatura y el supuesto despilfarro de recursos públicos. También reclama transparencia y acceso a la información. Sin embargo, cuando le preguntan cuánto percibe como director de YPF, empresa bajo control estatal, sostiene que no puede revelarlo por un acuerdo de confidencialidad. Ahora aparece una contradicción difícil de disimular: documentación de la Dirección General de Rentas de Tucumán registra a nombre de Lisandro Catalán una Toyota RAV4 HEV 2.5 AWD Limited CVT, modelo 2026, valuada fiscalmente en $94.770.000. Una unidad equivalente 0 km se ofrece en internet a US$70.200: tomando un dólar de $1.500, hablamos de $105.300.000. Nada de esto sería cuestionable por sí mismo. El problema aparece cuando se lo confronta con sus propias palabras: “Si ustedes ven a alguno de los nuestros en la 4×4 con la rubia teñida y se va de vacaciones a no sé dónde, sáquenlo a patadas en el culo”.