Tras el impacto mundial por el silencio durante el himno, la selección femenina iraní se fracturó en suelo australiano. Mientras la capitana Zahra Ghanbari y cuatro compañeras obtuvieron visados humanitarios para evitar represalias del régimen, las demás integrantes del equipo abandonaron el país este martes bajo un clima de extrema tensión y denuncias de «secuestro» por parte de su federación.