Una gran parte de la conducción del movimiento obrero está negociando cambios en la reforma laboral que envió el Gobierno de Javier Milei al Congreso y, en ese sentido, no hablan de un paro general por el momento, pero el ala más duro de la CGT, que apoya fuertemente el proyecto presidencial de Axel Kicillof quiere ganar la calle para limar al Jefe de Estado.
En este primer día hábil del 2026, la Confederación General del Trabajo (CGT), quiere torcer el destino de la reforma laboral y, para eso, busca que haya modificaciones, e incluso presionan para que fracase el tratamiento legislativo.
Por supuesto que, esto será una carrera contrarreloj, ya que también esta abierta la interna del movimiento obrero. Los dialoguistas, donde están los «gordos» e «independientes» negociará en los distintos frentes, pero sin acelerar un paro general, pero los díscolos no va a aceptar ninguna versión edulcorada de este reforma laboral y apunta a que cuando esto se trate en el Senado, salir a la calle y desgastar la imagen de Javier Milei.
Hay que decir que, esta nueva cúpula cegetista se eligió el pasado 5 de octubre, y los tres triunviros Jorge Sola (Seguros), Cristian Jerónimo (Trabajadores del Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros) tienen un perfil completamente dialoguista, pero, más que nada, el mismo sesgo negociador es característico de quienes impulsaron sus designaciones en el máximo escalón cegetista, que, en off continúan teniendo influencia en la actual conducción obrera.
Por el lado de Argüello tiene el padrinazgo de Hugo Moyano (Camioneros), a Sola lo impulsaron los «gordos» de Héctor Daer (Sanidad) y Armando Cavalieri (Comercio) y Jerónimo tuvo el aval de Gerardo Martínez, líder de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), y un sector comandado por Sergio Sasia (Unión Ferroviaria). En la gran mayoría de los casos, los impulsores son dialoguistas de pura cepa, aunque Daer en los últimos tiempos cuestionó con dureza al Gobierno de Javier Milei, que, según sus rivales, es uno de los principales pilares del armado nacional de Axel Kicillof.
La pelea interna de la CGT
Mientras que de los 36 gremios que integran el Consejo Directivo de la CGT, hay 10 que son ultropositores a la administración libertaria, como por ejemplo, los que están encolumnados con el kirchnerismo; Unión Obrera Metalúrgica (UOM), La Bancaria, los del Transporte; Dragado y Balizamiento, Aeronavegantes y La Fraternidad, la Asociación del Personal Legislativo (APL) y el último que mantiene una brutal interna con el Ejecutivo es la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), cuya obra social está siendo intervenida por el Gobierno Nacional.
Pero, esto quiere decir que ¿El resto de los gremios es totalmente moderado? Los líderes más moderados negocian a contrarreloj con varios sectores, e incluso hay diálogo con el Gobierno, pero esto no significa que se van a inmolar si finalmente no se ven los resultados. Esto sucede, por ejemplo, con el titular de la Unión Docentes Argentinos (UDA), Sergio Romero, que además es secretario de Políticas Educativas de la central obrera: tiene buen diálogo con el ministerio de Capital Humano, pero el vínculo se enfrió por las medidas que perjudican al sector docente.
Es por eso que, va a ser muy importante lo que suceda este mes con la reforma laboral. El ala dialoguista del movimiento obrero buscará por todos los caminos posibles introducir modificaciones a la normativa, ya que algunos artículos de esta reforma destruyen el poder gremial, su financiamiento o perjudican los derechos de los trabajadores. En pocas palabras, se van a reforzar las reuniones con los Gobernadores y Legisladores, con el objetivo de que Milei no tenga los votos necesarios en el Parlamento para sancionar esta reforma tal y como esta.
El diálogo entre el Gobierno y la CGT
Y del mismo modo, la cúpula cegetista apelará a sus vasos comunicantes con el ala política del Gobierno, más precisamente con el asesor estrella, Santiago Caputo y los Menem; Martín y Eduardo «Lule» Menem, alineados con la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, para intentar que la reforma laboral sea lo menos «hostil» para el gremialismo.
Aunque, parece imposible que la CGT apoye la reforma laboral, más allá de que haya una versión más light, de la misma manera que, no lo hizo cuando se aprobó la Ley Bases, más allá de la presión sindical que se había conseguido, mediante las negociaciones del Diputado Miguel Ángel Pichetto, que el Gobierno accediera a eliminar de raíz 42 artículos del capítulo laboral de este proyecto que cuestionaba con dureza el sindicalismo, como una forma de garantizar su aprobación en el recinto.
Probablemente la CGT consiga que algunos artículos se eliminen y en marzo avanzar hacia un nuevo paro general para así descomprimir las cuestiones internas y reflejar el rechazo sindical a cualquier intento de modificar las Leyes laborales.
Es por que que, en la marcha del pasado 18 de diciembre a Plaza de Mayo, los referentes de la CGT advirtieron que si el Ejecutivo no accedía a negociar la reforma laboral iban a convocar a un nuevo paro general. Una clara amenaza a los funcionarios libertarios y, al mismo tiempo, una forma de calmar la tensión con las bases.
El planteo de los gremialistas kirchneristas
Por otro lado, los díscolos de la central obrera, se mantiene expectante respecto a la estrategia que lleve a cabo la central obrera sobre la reforma laboral, antes de exigir una medida de fuerza. Mientras que los gremialistas kirchneristas como Abel Furlán (UOM) y Sergio Palazzo (La Bancaria), que de distanciaron de la actual conducción cegetista sin romper al designar a otros dirigentes en el Consejo Directivo, siguen de cerca esta cuestión. Y por el lado de los referentes agrupados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), cuyo líder es Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), y Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), se van a reunir en estos días para analizar la situación y definir cuáles serán los pasos a seguir.
En otro tramo, el factor político-electoral también pesa en este ajedrez dominado por la reforma laboral, ya que muchos referentes gremiales apuestan por el proyecto presidencial de Axel Kicillof, y van a actuar en sintonía con ese objetivo, lo que implica multiplicar las protestas sindicales y ganar la calle para limar a Milei.
Del mismo modo, estas filas se visualiza en el mes de marzo como clave: prevén que, luego del efecto apaciguador del receso veraniego, lamentablemente habrá más cierres de empresa y despidos, lo que significará un mes ideal para embestir contra el Gobierno de Javier Milei.
A su vez, aquellos dirigentes que no están entusiasmados con el proyecto presidencial de Kicillof, afirman que, no se mantendrán pasivos si el Gobierno Nacional no introduce cambios en la reforma laboral.
Por último, los dialoguistas y los díscolos se unificarán sin matices. Tanto uno como otros intentarán hacer lo posible para cerrarle el paso al plan reeleccionista de Milei e intentar regresar al poder en el 2027.