Bajo una marea blanca de pañuelos y ante la presencia de cientos de miles de peregrinos que llegaron desde los rincones más alejados de la provincia, Salta volvió a renovar el histórico Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro en una jornada atravesada por la devoción popular y un firme reclamo de paz social.