Fallecida la semana pasada, Yayoi Kusama era la artista viva más importante de Japón. Decía que la pintura, la escultura y la escritura habían evitado que se suicidara. “La enfermedad psicológica que padezco desde la infancia. Depresión, trastorno de despersonalización, trastorno obsesivo-compulsivo. He luchado contra ello con todo mi arte”, afirmó.