Celulares, billeteras virtuales, publicidad e intermediarios redujeron las barreras para jugar. LA GACETA escuchó a estudiantes, especialistas, autoridades, una empresa habilitada y un ex “cajero” clandestino para reconstruir cómo ingresan los menores, quién recibe la plata y qué ocurre cuando las pérdidas dejan de ser un número en la pantalla.