Tras cuatro horas de exposición, los abogados Juan Casabella Dávalos y Gabriela Martínez solicitaron el encuadre del crimen bajo la figura de emoción violenta, descartando la existencia de un femicidio. Entre denuncias de irregularidades periciales, el cuestionamiento a la autopsia oficial y el argumento de un «colapso psicológico» del imputado, la defensa pidió una condena mínima de 10 años de prisión.