OPINIóN | Es una guerra de y por tecnologías: una guerra en la que los intereses privados de las empresas de IA y los intereses geopolíticos de los Estados se ensamblan con altísimos riesgos por los modelos que se emplean y la voracidad neoimperialista de no pocos funcionarios de los Estados implicados. | Por Alejandro Urueña y María S. Taboada